Hoy, a una edad muy avanzada para cualquier joven, se anuncia la agonía sociodemográfica de un notable colaborador de este blog, de la comunidad del rock rural y de la humanidad (que le quedaba en su ser). Quisiéramos que este año de sufrimiento se aletargara todo lo posible; en parte por crueldad y morbo, no lo vamos a negar, pero también porque el tiempo apagará la débil luz de un alma que dedicó su vida ser joven y que nunca supo hacer otra cosa. Desafortunadamente todos sabemos que la vida no es nada en las manecillas del reloj universal, que apenas contenemos una leve bocanada a comparación del aliento de sostiene nuestra época y que 'un año no es un siglo, amor' (son 365 días).
Esperaremos su muerte como seguro él espera que no suceda.
Un abrazo estimado Sr. Haller y no olvide pagar las deudas de años atrás.