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viernes, 6 de julio de 2012

IMHORNY en el proceso electoral de Chetumal, Quintana Roo


Han pasado meses desde que el Instituto Mexicano de Historia Ordinaria, Rarezas y Nociones Yertas (IMHORNY) extendió su última publicación a la comunidad científica; principalmente por hueva la falta de apoyo económico para nuestras comprometidas investigaciones y también por la desestimación de nuestros aportes por parte de la comunidad científica. Sin embargo, gracias a nuestro mediocre esfuerzo hemos conseguido el apoyo necesario para continuar divagando sobre la condición humana (e infrahumana, en el caso de los mexicanos) y queremos incluir en este logro el poderoso apotegma ¡en tu cara Conacyt! En efecto, queridos lectores, durante este periodo de aparente inactividad aprendimos una nueva palabra: apotegma. Aunque no la sabemos utilizar bien pero estamos más cerca que nunca.
Muchas fueron las solicitudes que nos llegaron para abordar temas críticos en la agenda nacional, no obstante, ninguna de ellas llegó escrita en una “sorjuanita” y penosamente debimos declinar. No sucedió así con la invitación a estudiar de cerca el caso de las campañas electorales en el estado de Quintana Roo. Este caso nos llamó la atención por varias razones: primero, porque el estado (desde que es elevado a estado libre y aun antes) no ha conocido más que el priísmo, lo que facilitaba todo nuestro trabajo. Segundo, porque su atractivo turístico… … bueno, había muchas otras razones. Ah, claro, su condición de destino turístico lo hace un botín perfecto para los intereses político-económicos.
Nuestro estudio exigía establecer un recorrido etnográfico, la observación participante y sumergirnos en las realidades de los quintanarroenses (palabra difícil de pronunciar). Así que realizamos varios recorridos en Chetumal (la mayoría de ellos tambaleantes por el boulevard de la bahía); nos acomodamos en la casa de unas amigas una “familia ensamblada”, o bien, donde los lazos familiares no son establecidos por la consanguinidad (palabra aún más difícil de pronunciar), pero sí por los vínculos de solidaridad y convivencia; y nos sumergimos en las tibias aguas de la Laguna de Bacalar, porque… eso también es parte de la vida en Quintana Roo.
Nuestra primer observación en campo logró detectar que, en efecto, el PRI tapizó la ciudad de Chetumal con propaganda de su partido. En la característica de los colores del partido cualquiera pensaría que en las calles se celebraban las fiestas patrias en Junio. Seguro había más, pero sólo nos topamos con un espectacular del Movimiento Progresista, uno del PAN y ninguno del PANAL. En las primeras entrevistas que recopilamos fue interesante escuchar que durante la campaña del candidato priísta (cuyo nombre no queremos recordar) se pasó lista de asistencia a los empleados de gobierno, a quienes se les solicitó llevar más de cinco acompañantes. En el recinto proselitista (cuyo nombre queremos recordar) se acondicionaron pantallas gigantes, cómodas sillas y hubo barra libre y “pastura” gratis para todos. Fue una pena que no pudiéramos estar presentes en tan singular evento; necesitamos más coordinación con nuestros informantes clave en Chetumal. En Chetumal se llevó a su máxima expresión el conocido “Pan y Circo”, pues literalmente se repartieron despensas y se instaló un circo (sí, un con leonzotes y payasos) para que las familias disfrutaran del espectáculo gratuitamente. A la entrada de tal circo había mantas enormes con la cara del candidato presidencial priísta pero no sabemos si iba en calidad de mono o mago. Sin embargo, gracias a la prensa nacional sabemos que siempre aparece muy “mono” (pero por sus conductas simiescas y primitivas) y de la manga se sacó encuestas, votos, espacios televisivos, etc.
Sobre esos mencionados empleados de gobierno, confirmamos con fuentes confiables, se les obligó a votar por el PRI y a comprometer entre sus familiares, amigos y pueblo en general, otros 20 votos. En algunas colonias se pagaron hasta mil pesos por voto y se repartieron toda clase de artículos para el hogar. Incluso se entregaron unos simpáticos paraguas, como cruel metáfora de que nos “lloverá de a madre” en el siguiente sexenio.
Con una perspectiva global en sus estudios, el IMHORNY quiso tener una mejor apreciación de estos eventos desde lo internacional. Pensamos en visitar los Estados Unidos pero consideramos que es un recurso muy abordado, así que nos fuimos a Belice (por nuestra perspectiva “hacia el Sur” de los estudios sociales y porque ahí no piden visa). Visitamos los sitios de Ciudad de Belice, Belmopan y San Ignacio, nuestra impresión general es que tienen sus propias preocupaciones y no les importaba mucho el asunto de las elecciones presidenciales en México. Sin embargo, y a reserva de una mejor interpretación, fue una experiencia investigativa muy edificante: no volveremos a preguntar cosas a gente que no le incumbe. Regresamos a Chetumal.
Obviamente, los miembros del IMHORNY estábamos lejos de nuestro domicilio. Así que nos instalamos con todo nuestro equipo de estudio antropológico en una casilla especial. Ahí confirmamos varias de las historias que habíamos recabado en las entrevistas previas, incluyendo una sobre la existencia de duendes en la “sabana” de Quintana Roo (que sí existen las sabanas en México, busquen en Google) que pierden a la gente y la afectan psico-emocionalmente de por vida por las maldades que les hacen. Historias así nos dejaron petrificados al saber que los quintanarroenses lidian constantemente con las realidades de un mundo mágico maligno al lado de su larga historia priísta.
Marcando las 9:40 de la noche del primero de julio, los integrantes del IMHORNY se preparaban para emitir su voto. Mientras tanto, en la fila de la casilla especial comenzó a circular la noticia de que el conteo de las casillas estaba en marcha y las encuestas de salida daban una gran ventaja al candidato del PRI. Cabe destacar que fue general el descontento de los potenciales votantes, algunos mencionaron “entonces, ya para qué votamos”, “esto no vale madre”, “ya nos volvieron a robar”, “pinches duendes de la sabana”. Sin embargo, votaron. Media hora después de emitir nuestro voto, mientras hincábamos por fin el diente, el presidente de la república daba el gane al candidato del PRI.
Así concluyó nuestro trabajo de campo en el estado de Quintana Roo, priísta por tradición y obligación, donde paradójicamente la mayoría se inclinó a otras opciones presidenciables. La depresión de un pueblo nos contagió y nos quedamos unos días más para ahogarnos en alcohol desahogar la carga emocional que invariablemente nos transmiten nuestros sujetos de estudio.
¿Qué le depara a este pueblo? No lo sabemos. No nos preguntamos. No investigamos eso. Pero lo que sí sabemos, sí nos preguntamos y sí investigamos, es sobre nuestro siguiente apoyo económico para continuar con nuestras investigaciones. No porque sea necesario, incluso no porque sea relevante, continuaremos investigando… nomás por no dejar. 

sábado, 26 de septiembre de 2009

IMHORNY vs CIESAS

El Instituto Mexicano de Historia Ordinaria, Rarezas y Nociones Yertas reacciona enérgicamente (por fin) ante el manejo burocrático-institucional del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social con sede en el Distrito Federal (CIESAS-DF).

Una parte importante de los planteamientos visionarios de la comunidad científica que fundó al Instituto Mexicano de Historia Ordinaria, Rarezas y Nociones Yertas (IMHORNY) se sustentan en las enseñanzas póstumas (sí, leímos un libro) del ilustre Arturo Fregoso Urbina y sus reflexiones sobre la ciencia; la otra parte, menos importante, se sustenta en las nociones yertas que la comunidad de investigadores del IMHORNY ya traían consigo desde chiquitos. Es por ello que la respetable comunidad apela a su valor moral para demandar de las instituciones científicas del comportamiento humano un reflejo ético hacia la comunidad científica social y principalmente con los humanos, pues “una institución no son los edificios sino las personas”, alguien dijo (si alguien se acuerda quién no dude en recordarnos a nosotros). En esta ocasión señalamos enérgicamente (sí, tú, TÚ!) al Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social con sede en el Distrito Federal(CIESAS-DF) y el enredo institucional que ofreció a sus alumnos de postgrado, indigno de cualquier institución que presume empatía por sus sujetos de estudio (que vienen siendo personas, pues)

Resumimos en tres patadas los hechos:
1. Durante el proceso de selección al programa de Doctorado en Antropología, promoción 2009-2012, los alumnos que cursaron la maestría dentro del mismo CIESAS-DF se vieron desorientados por la presión de calendarios irreales; la perdida de garantías al ser alumnos del CIESAS-DF y el desamparo institucional, al final del proceso, ante la controversia que desataron las nuevas disposiciones del CONACYT en pro de la eficiencia terminal (por si no se enteró). ¿Qué quiere decir esto? Los alumnos que habían cursado la maestría dentro de la dicha institución se vieron sometidos y re-sometidos a cambios en la programación de fechas para concursar en el proceso de admisión sin consultarles en ningún momento; luego, tuvieron que cumplir los mismos requisitos que los alumnos que concursaban de otras instituciones, lo que a vista de los maestrantes del CIESAS se trataba de una estrategia de exclusión que les despojaba de cualquier garantía al suponerse parte de la comunidad institucional, algunos se preguntaron ¿necesita evaluar el CIESAS a sus propios alumnos? ¿no confía en la calidad educativa que ofreció a esta generación?; y, finalmente, luego de que el CONACYT emitió nuevos lineamientos para presionar a los becarios a titularse el CIESAS sólo dijo “sí, patrón” y recortó más de tres meses que los alumnos tenían como plazo para completar la redacción de sus tesis de maestrantes.
2. Luego, reprobamos “la forma”. Ninguna figura institucional mantuvo contacto con los alumnos durante la inestabilidad del proceso de selección. Se limitaron a emitir los cambios de fechas y el surgimiento de nuevas exigencias pero no se mantuvo comunicación con los alumnos. “No se nos toma en cuenta” fue el sentimiento generalizado por los aspirantes alumnos del CIESAS. Ni la coordinadora del postgrado, la subdirectora académica o la directora regional (o cualquier otro, demonios!) se ofrecieron a explicar la situación en dialogo cercano; los alumnos tuvieron que enterarse de las inconsistencias en el proceso por chismes y rumores, porque alguien dijo o dijo que le dijeron.
3. Los alumnos aspirantes, en al ánimo por continuar sus estudios de especialización, se vieron entonces en necesidad de completar los borradores de tesis en 15 días, solicitar la comprensión de los lectores (sinodales, jurado dictaminador) y conseguir la liberación de títulos, antes del 15 de septiembre de éste año, para ser elegibles como becarios CONACYT y continuar en el programa de Doctorado en Antropología promoción 2009-2012. Las itálicas ahí explican mucho más.

Hay dos implicaciones importantes dentro de éste escándalo que se ha sostenido en el cobijo de una comunidad muy estrecha de antropólogos iberoamericanos; primero, que el manejo institucional no es el mejor posible ni el más justo con los alumnos y, dos, el atropello contra el compromiso científico que asume al ser una institución formadora de investigadores. Nos explicamos.

En el análisis de estos sucesos (arriba resumidos, pero de los que tenemos seguimiento cercano y abundante), se distingue claramente que el alumnado del CIESAS-DF no es acogido como parte de la comunidad institucional, sino como la parte instrumental-administrativa que se le exige a la institución para mantenerse como Centro CONACYT y promover la entrada de recursos que se asigna a las instituciones con postgrados de Competencia Internacional (que se consiguió el año pasado). Ello explica que aun cuando en el reglamento académico (vigente desde el 2008) se especifica que el alumnado puede tener un representante ante el Colegio Académico del Postgrado en Antropología (CAPA) (máxima autoridad académica), no se exhorta a los alumnos para que ejerzan su derecho y las sesiones del CAPA se hagan en ausencia del alumnado. Omitir la comunicación con el alumnado es excluirlo de la comunidad, no hay otra interpretación, y como resultado se delibera según los intereses del CIESAS, no de sus alumnos. Finalmente, tales alumnos están condicionados a cumplir académicamente con la institución por ser becarios. Y esto ya es parte de la segunda implicación anunciada.

No olvidemos que los becarios son personas y que los científicos sociales son personas, y aun cuando los becarios sean científicos sociales no dejan de ser personas (bueno, ya se entendió). Y las personas tienen necesidades, intereses y preocupaciones, entre otras cosas, que se pueden fácilmente establecer en relaciones de poder, como bien nos ha enseñado la antropología. Arturo Fregoso (que también era persona, aunque ya no) se ocupó en escribir sobre el método científico y su condición histórica de herramienta infalible para llegar al conocimiento puro: hacer ciencia (y como era persona seguramente también se ocupó en conseguirse una novia, obtener un empleo, mantener la familia, etc., pero eso no nos importa ahorita). Los científicos, en su calidad de seres humanos, reconoce Fregoso, tienen intereses de fama, prestigio, poder; una realidad que conduce la manera de hacer ciencia. Esta pobre ciencia, relegada a disposición histórica-social, sólo es el reflejo del momento que vive la comunidad científica; ¡qué desafortunado es hacer ciencia en tiempos de recensión mundial! Ya pues ¿cuál es el método científico del CIESAS? ¿La eficiencia terminal establecida por la cantidad y no por la calidad de la investigación? ¿la promoción a postgrados de reconocimiento internacional cuando no se ha asegurado el conocimiento nacional? ¿la producción en masa de investigadores de acuerdo a tiempos beca-CONACyT? (No es retórica, en serio respóndanos). El alumnado, en el interés por llegar a pertenecer a la comunidad científica, ¿debe sufrir éste método científico para hacer ciencia? (p’s si ese es el caso… que avisen, no?)

El IMHORNY desaprueba dicho método científico, descalifica la telaraña institucional del proceso de selección y acusa de incompetentes para guiar una comunidad científica a las autoridades académicas del CIESAS (¡viva Pancho Villa, cabrones!). Aun cuando reconocemos que la ciencia social, como cualquier otra ciencia que conozcamos, no es una actividad “sublime y pura” (ya que es una actividad propia del ser humano) sí creemos que existen compromisos éticos con las nuevas generaciones que tratan de integrarse a la comunidad científica… nomás por no dejar.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Pelea de Gordos

Pelea de gordos.

A la tienda de Don Marcos
Abarrotes y licores
Donde los niños glotones
Compran frutsis con chamoy
Y lo traen bajo del brazo
El mandado de su tía
Es difícil la partida
Pa’ ganarse un vil tostón

Linda la pelea de gordos
Con el público bravero
Alguien empujó primero
Y mi frutsi derramó
Y en el choque cae el Tino
El hocico ensangrentado
Los cachetes colorados
Se nos puso a chillar

Ay, de mi boquita, van a ver ahorita!
Y hasta el alma grita:
Chiiiiiii.... . .. ..dre!!
Vaaaaaaas a ver, pinche Ramón.


(Nota: Se escucha mejor con tambora)

sábado, 1 de agosto de 2009

nomás por no dejar...

Mmh, voy a hacer una breve introducción a este blog…

Éste blog tiene por nombre: “nomás por no dejar…”.

Hasta ahí la introducción, muchas gracias.

(Y sí, fue una breve introducción nomás por no dejar)

IMHORNY en el proceso electoral de Chetumal, Quintana Roo

Han pasado meses desde que el Instituto Mexicano de Historia Ordinaria, Rarezas y Nociones Yertas (IMHORNY) extendió su última publicación...